“¿Cuánta libertad de expresión crees
tener? me cuestioné cuando, por primera vez, pensé en hacerme un tatuaje”.Quizá
esa no sea la primer pregunta que todos se plantean, hay quienes consideran
como primera opción pensar antes en la madre al borde del infarto o en si les
será difícil encontrar un trabajo,en el mejor de los casos,se piensa en las
consecuencias que dicho tatuaje pueda traer a su salud; punto que, por lo menos,
tiene respuestas infalibles.
Una promesa, un retrato o un símbolo de rebeldía. Siempre será una
decisión sin vuelta atrás. Un tatuaje es una clara muestra de identidad
histórica en la humanidad.
Un día como cualquiera, así parece iniciar la jornada de Yessica Jiménez
Rodríguez, una chica de 25 años de edad estudiante de psicología. Bajo el
suéter gris lleva una discreta blusa de tirantes en color rosa que acompaña con
una falda de mezclilla, algo casual para cualquier joven estudiante, la
diferencia radica en el estampado que decora su piel, un par de tatuajes que le
acompañan siempre y que roban la atención de más de algún espectador. Un cráneo
desgastado adorna el dorso de su muslo derecho, un ancla marinera da firmeza al
resto de su pierna y, por debajo de su clavícula, una delicada pluma bañada de
flores realza su peculiar cabellera roja.
En
medio del desarrollo de una “sociedad moderna” -donde los medios masivos de
comunicación, las nuevas tecnologías y la continua interacción con el resto del
globo terráqueo- aún se juzga, discrimina e incluso sataniza no sólo a quien
porte un tatuaje sino a quien los realiza, apoya o incluso se desenvuelve en un
círculo social como éste.
Lo que hace que hoy sea un día diferente a cualquier otro para Yessica
es la mirada expectante y un peculiar brillo en sus ojos, reflejo de la
adrenalina provocada por lo que será, el siguiente logro; un trazo conformado
por cuatro líneas que se cruzan por el centro, la vertical y la horizontal son
más largas, las diagonales al contrario. Las que conforman el plano cartesiano
se encuentran adornadas en las puntas. Una pluma, una punta de flecha y un par
de remeras que apuntan hacia el centro son las decoraciones. Dentro de las
intersecciones se dibujan pequeños triángulos, blanco y negro alternadamente
que componen un sol radiante, su quinto tatuaje.
¿Y qué significado tienen para ti estas líneas? preguntó el Chato
mientras rellenaba de rojo el último trazo: “Tiene
un significado familiar, es más pequeño que los otros pero tiene más valor
emocional. La punta roja la represento como mi madre -en el sentido de que es
la persona más importante de mi vida y siempre ha sido un ejemplo a seguir- es
como recordar que está en mi corazón y las otras tres puntas representan a mis
dos hermanos y, en la pluma que está en la parte inferior, a mi padre”
México,
un país donde la doble moral danza siempre con quien más chelas u ojos bonitos
tiene, afirma comprender y defender las causas de éstos los llamados “rebeldes,
cholos, ex presidiarios, mata perros, come viejitas, engendros del demonio”
apoyando no sólo la aprobación de la Ley
para Prevenir y Eliminar la Discriminación en el Distrito Federal
en diciembre de 2010 sino que también festejó –de manera surrealista- su
entrada en vigor a finales de febrero del año siguiente pero que, habiendo
transcurrido ya cuatro años, sigue arrojando altas cifras de discriminación.
Chato abre las puertas a su primera cliente en Ocotlán, la recibe con el
mayor entusiasmo aunque confiesa sentirse nervioso pues, el proyecto de “Tinta en tu piel”, aún no parece estar terminado. El local improvisado se hace ver y,
de entre los vestigios de una tienda de abarrotes y un antiguo cyber-café, una brillante máquina
para tatuar se posa sobre el reluciente vidrio de un escritorio, un par de
cuadros con bocetos firmados por grandes rockstars
del tatuaje mexicano penden de la pared deslavada por el paso de los años y muy
al fondo una gran maleta derrama artículos y herramientas del trabajo que el
Chato ha realizado por más de 20 años.
“Siempre tuve esa pasión por los
tatuajes que no sólo considero como un simple dibujo sino como arte, siempre he
dicho que la piel es un lienzo y los tatuajes es como darle esa forma o
embellecerlo, mi ideal, plasmar las ideas, vida o lo que me ha pasado en mi
piel y es un proceso porque en cada uno de mis tatuajes es historias de los
demás, para mi es ya un estilo de vida”
Según
la OCC Mundial a pesar de -incluso haberse desmentido a finales del 2011 que el
tatuaje como tal no es una contraindicación para procedimientos
quirúrgicos- aún existen diversos mitos y dudas sobre si las personas que tienen
tatuajes pueden ser consideradas como candidatos a donador de órganos y tejidos
pues, al realizar un tatuaje se produce una herida en la piel lo que da pie a
posibles complicaciones secundarias como infecciones bacterianas, micro
bacterias y el alojamiento de virus como verruga,
moluscos contagiosos y herpes que habitualmente se encuentran en la tinta o
agujas de inyección para el tatuaje.
Los nervios casuales de una situación que la marcará de por vida se
hacen presentes. Nada que Yessica no sepa controlar. Sudor en las manos, la
sonrisa traviesa y esa necesidad imperante de hablar para camuflar el miedo se
hacen evidentes conforme la aguja se acerca a su cuerpo, se torna negra al
tomar la tinta del recipiente, la piel se eriza y el sonido de la máquina se
vuelve penetrante. Su rostro cambia cuando el golpeteo rítmico se hace presente
en su piel. El dibujo atraviesa más que sus sentidos, se encarna directamente
en su alma y arremete directo en su corazón, las marcas han cobrado
significado. Los detalles se hacen ver.
Otras, la complicaciones más fuertes, son la transmisión de enfermedades
por medio de la sangre, como tuberculosis, tétanos, sífilis, hepatitis B, C y D
y de forma mucho más fortuita infección por VIH Sida. Al respecto el Ing.
Guadalupe del Rilar González Anzures, Titular de la Unidad de Transparencia del
Consejo Estatal de Trasplantes de Órganos y Tejidos (CETOT), señala que para
ser considerados como donadores de órganos, tejidos y sangre el periodo mínimo
de espera es una ventana de seis meses después de la realización de un tatuaje.
El objetivo de este periodo de ventana inmunológico, es para evitar un riesgo
de contagio de una enfermedad infectocontagiosa.
Al final, y, con la frente en alto y paso firme Yessica sale al mundo
con un nuevo tatuaje como un accesorio más a su galería de arte, un traje que
siempre portará para trabajar, convivir y estudiar ya que, a pesar de que 36.6
por ciento de la población discrimina laboralmente, sabe que 55.3 por ciento de
la sociedad mexicana sí la aceptaría en un trabajo y que 63 de cada 100
personas la tratarían con normalidad al recibir terapia en su consultorio y
rompe también el patrón de que hay una mujer por cada 11 hombres con tatuajes según
la investigación realizada por el Gabinete de Comunicación Estratégica de Notimex.
En algunas culturas estas marcas simbolizan la edad, el rango
social y la experiencia en la vida, en otras, son simples huellas de rebeldía,
una moda, una manera de destacar la personalidad y el carisma, una expresión
corporal, y hasta una clara señal de identidad. Ya sea por una promesa o tal
vez por satisfacción, los tatuajes quedan plasmados sobre la piel por distintas
e innumerables razones.


