Marcas del alma, tinta en la piel


“¿Cuánta libertad de expresión crees tener? me cuestioné cuando, por primera vez, pensé en hacerme un tatuaje”.Quizá esa no sea la primer pregunta que todos se plantean, hay quienes consideran como primera opción pensar antes en la madre al borde del infarto o en si les será difícil encontrar un trabajo,en el mejor de los casos,se piensa en las consecuencias que dicho tatuaje pueda traer a su salud; punto que, por lo menos, tiene respuestas infalibles.

Una promesa, un retrato o un símbolo de rebeldía. Siempre será una decisión sin vuelta atrás. Un tatuaje es una clara muestra de identidad histórica en la humanidad.

Un día como cualquiera, así parece iniciar la jornada de Yessica Jiménez Rodríguez, una chica de 25 años de edad estudiante de psicología. Bajo el suéter gris lleva una discreta blusa de tirantes en color rosa que acompaña con una falda de mezclilla, algo casual para cualquier joven estudiante, la diferencia radica en el estampado que decora su piel, un par de tatuajes que le acompañan siempre y que roban la atención de más de algún espectador. Un cráneo desgastado adorna el dorso de su muslo derecho, un ancla marinera da firmeza al resto de su pierna y, por debajo de su clavícula, una delicada pluma bañada de flores realza su peculiar cabellera roja.



  “Es algo que termina por volverse común, un patrón,  las personas parecen distraídas al mirarte hasta que se dan cuenta de que tienes un tatuaje, de inmediato sus rostros se llenan de asombro y comienzan a señalarte no sé es algo que siempre me dará mucha risa”, comenta Yessica poco antes de entrar al estudio de José Castillo mejor conocido como el chato; un tatuador originario de Ocotlán Jalisco que regresaba, después de 12 años en Los Ángeles California, para inaugurar su nuevo estudio en la colonia Mascota.

En medio del desarrollo de una “sociedad moderna” -donde los medios masivos de comunicación, las nuevas tecnologías y la continua interacción con el resto del globo terráqueo- aún se juzga, discrimina e incluso sataniza no sólo a quien porte un tatuaje sino a quien los realiza, apoya o incluso se desenvuelve en un círculo social como éste.

Lo que hace que hoy sea un día diferente a cualquier otro para Yessica es la mirada expectante y un peculiar brillo en sus ojos, reflejo de la adrenalina provocada por lo que será, el siguiente logro; un trazo conformado por cuatro líneas que se cruzan por el centro, la vertical y la horizontal son más largas, las diagonales al contrario. Las que conforman el plano cartesiano se encuentran adornadas en las puntas. Una pluma, una punta de flecha y un par de remeras que apuntan hacia el centro son las decoraciones. Dentro de las intersecciones se dibujan pequeños triángulos, blanco y negro alternadamente que componen un sol radiante, su quinto tatuaje.

¿Y qué significado tienen para ti estas líneas? preguntó el Chato mientras rellenaba de rojo el último trazo: “Tiene un significado familiar, es más pequeño que los otros pero tiene más valor emocional. La punta roja la represento como mi madre -en el sentido de que es la persona más importante de mi vida y siempre ha sido un ejemplo a seguir- es como recordar que está en mi corazón y las otras tres puntas representan a mis dos hermanos y, en la pluma que está en la parte inferior, a mi padre”

México, un país donde la doble moral danza siempre con quien más chelas u ojos bonitos tiene, afirma comprender y defender las causas de éstos los llamados “rebeldes, cholos, ex presidiarios, mata perros, come viejitas, engendros del demonio” apoyando no sólo la aprobación de la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación en el Distrito Federal en diciembre de 2010 sino que también festejó –de manera surrealista- su entrada en vigor a finales de febrero del año siguiente pero que, habiendo transcurrido ya cuatro años, sigue arrojando altas cifras de discriminación.

Chato abre las puertas a su primera cliente en Ocotlán, la recibe con el mayor entusiasmo aunque confiesa sentirse nervioso pues, el proyecto de “Tinta en tu piel”, aún no parece estar terminado. El local improvisado se hace ver y, de entre los vestigios de una tienda de abarrotes y un antiguo cyber-café, una brillante máquina para tatuar se posa sobre el reluciente vidrio de un escritorio, un par de cuadros con bocetos firmados por grandes rockstars del tatuaje mexicano penden de la pared deslavada por el paso de los años y muy al fondo una gran maleta derrama artículos y herramientas del trabajo que el Chato ha realizado por más de 20 años.




 
“Siempre tuve esa pasión por los tatuajes que no sólo considero como un simple dibujo sino como arte, siempre he dicho que la piel es un lienzo y los tatuajes es como darle esa forma o embellecerlo, mi ideal, plasmar las ideas, vida o lo que me ha pasado en mi piel y es un proceso porque en cada uno de mis tatuajes es historias de los demás, para mi es ya un estilo de vida”


Según la OCC Mundial a pesar de -incluso haberse desmentido a finales del 2011 que el tatuaje como tal no es una contraindicación  para procedimientos quirúrgicos- aún existen diversos mitos y dudas sobre si las personas que tienen tatuajes pueden ser consideradas como candidatos a donador de órganos y tejidos pues, al realizar un tatuaje se produce una herida en la piel lo que da pie a posibles complicaciones secundarias como infecciones bacterianas, micro bacterias y el alojamiento de virus como verruga, moluscos contagiosos y herpes que habitualmente se encuentran en la tinta o agujas de inyección para el tatuaje.

Los nervios casuales de una situación que la marcará de por vida se hacen presentes. Nada que Yessica no sepa controlar. Sudor en las manos, la sonrisa traviesa y esa necesidad imperante de hablar para camuflar el miedo se hacen evidentes conforme la aguja se acerca a su cuerpo, se torna negra al tomar la tinta del recipiente, la piel se eriza y el sonido de la máquina se vuelve penetrante. Su rostro cambia cuando el golpeteo rítmico se hace presente en su piel. El dibujo atraviesa más que sus sentidos, se encarna directamente en su alma y arremete directo en su corazón, las marcas han cobrado significado. Los detalles se hacen ver.


Otras, la complicaciones más fuertes, son la transmisión de enfermedades por medio de la sangre, como tuberculosis, tétanos, sífilis, hepatitis B, C y D y de forma mucho más fortuita infección por VIH Sida. Al respecto el Ing. Guadalupe del Rilar González Anzures, Titular de la Unidad de Transparencia del Consejo Estatal de Trasplantes de Órganos y Tejidos (CETOT), señala que para ser considerados como donadores de órganos, tejidos y sangre el periodo mínimo de espera es una ventana de seis meses después de la realización de un tatuaje. El objetivo de este periodo de ventana inmunológico, es para evitar un riesgo de contagio de una enfermedad infectocontagiosa.

Al final, y, con la frente en alto y paso firme Yessica sale al mundo con un nuevo tatuaje como un accesorio más a su galería de arte, un traje que siempre portará para trabajar, convivir y estudiar ya que, a pesar de que 36.6 por ciento de la población discrimina laboralmente, sabe que 55.3 por ciento de la sociedad mexicana sí la aceptaría en un trabajo y que 63 de cada 100 personas la tratarían con normalidad al recibir terapia en su consultorio y rompe también el patrón de que hay una mujer por cada 11 hombres con tatuajes según la investigación realizada por el Gabinete de Comunicación Estratégica  de Notimex.

En algunas culturas estas marcas simbolizan la edad, el rango social y la experiencia en la vida, en otras, son simples huellas de rebeldía, una moda, una manera de destacar la personalidad y el carisma, una expresión corporal, y hasta una clara señal de identidad. Ya sea por una promesa o tal vez por satisfacción, los tatuajes quedan plasmados sobre la piel por distintas e innumerables razones.